Papa Francisco: NO nos decepcione

12-02-2016

Dos-puntosEstimado Papa Francisco, en unas horas usted estará pisando tierras mexicanas y más de una persona nos estamos preguntando cuál será su visita, la del jefe del Estado Vaticano en la que reina la diplomacia y las reuniones con la “crème de la crème” o la del Papa del pueblo, del que trabaja, del que le apuesta a la decencia, de los que son de fiar, el Papa que ofrece consuelo para el que nada tiene, para el que sufre y para el que llora.

Llegará a un país en el que no hay un conflicto armado, pero en el que han muerto más de cien mil personas a consecuencia de “la guerra contra el narco”, al menos hay 26 mil desparecidos, más de 280 mil desplazados internos desprotegidos y en el que según dictámenes de la ONU la desaparición forzada, la tortura y la violencia “son generalizadas”. Es indiscutible el reto que esta visita representa para usted y sin duda es muestra de su valor y de su fe.

Al pisar la tierra del mariachi, del tequila y del mezcal lo estarán esperando, con auténtica emoción el presidente Enrique Peña Nieto, su esposa Angélica Rivera , todos sus hijos y si con ellos llevaron a Inglaterra a más de 200 personas en su comitiva incluyendo a la parentela, no me quiero imaginar a toda la banda que congregarán para recibirlo.

Le dará usted la mano a un presidente que no se acuerda exactamente de qué murió su primera esposa, al que se le olvidó la matanza de Atenco, la de Tlatlaya y muchas otras. Al que se le ha perdido el respeto por no darle la cara a los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, cuyo gobierno es incapaz de encontrar sus restos, ni de ofrecer una versión clara y transparente de los hechos de aquélla trágica noche de septiembre. Más bien fueron sus compatriotas del Equipo Argentino de Antropología Forense los que tiraron por los suelos “la verdad histórica” del gobierno en la que se narraba con un mal cuento que los 43 muchachos fueron incinerados en un basurero sin que nadie lo viera.

Creo que no han sido del todo generosos con los dolidos, desolados y desgastados padres de los 43 pues les han asignado solamente tres lugares en alguna de las misas que dará su Santidad. Hubiera sido buena idea organizar una misa para dar consuelo a las miles de familias de todos los desaparecidos en México, quizá en el Estadio Azteca podría haber cupo para todos.

Papa Francisco , usted estará frente a un jefe de un gobierno corrupto que no ha querido ponerle el alto a militares, gobernadores y presidentes municipales criminales, un hombre que no ha querido predicar con el ejemplo, ni impartir justicia, que ni siquiera puede dirigirse a la prensa, pero que afortunadamente , eso sí,  dice haber leído la Biblia. ¿Será?

¿Qué le va a decir usted cuando lo vea? Ahí en corto, ¿Le dirá usted a Peña Nieto, que los derechos humanos y la justicia no son meras palabras , ni son negociables, ni tienen caducidad?

Y cuando salude a su esposa Angélica, cuyo matrimonio religioso está en entre dicho, cómo reaccionará cuando ella le regale el disco que hizo en honor de su visita.  Me imagino que la felicitará por su visión para hacer negocio, y seguramente le dirá que eso de regalar las ganancias a un hospital infantil,  es un buen gesto de bondad, pero que debe hacerlo bien. Yo creo que le dirá que debería donar el total de las ganancias y no solamente “un porcentaje” de las mismas, especialmente si se trata de mercadear con la investidura de usted. “Vamos Angélica,  usted puede hacer mucho más por esos niños enfermos’’, seguramente le dirá quedito.

Este México es muy diferente del que usted visitó en dos ocasiones antes de ser el jefe de la iglesia católica, los escenarios que encontrará en su peregrinaje están marcados por el racismo, por la discriminación a los indígenas y a las mujeres, por un pueblo que no reconoce la diversidad y en el que el color de la piel es un boleto para el éxito. Un país marcado por feminicidios, por violencia campal, por las atrocidades. Un país en el que se maltrata a los migrantes, se abusa de ellos, se les secuestra, se les mata. Llega usted a un hermoso país en donde hay una explosión de colores,  de sabores, de sol y de naturaleza y en el que se asesina y se tortura a periodistas por hacer su trabajo y por querer decir la verdad.

¿Cuál será su reflexión al hablar del Cardenal Posadas ejecutado porque al parecer iba a denunciar a personajes del gobierno liados con el narco, pero que según la versión oficial fue asesinado porque lo confundieron con El Chapo?

Usted Papa Francisco no es ajeno a estos dolores, usted en su natal Argentina fue testigo de la crueldad de una dictadura, de los casos de tortura de la ESMA, de los desaparecidos, del llanto inconsolable de las madres de la Plaza de Mayo. Por eso creo que usted no será insensible a los ruegos de las madres mexicanas que buscan respuestas en los ojos tristes de la Virgen de Guadalupe.

Esta vez me toca desde aquí seguirle en su visita a un México en el que hay millones de almas buenas que tiran pa’lante, jóvenes creativos e inteligentes, niños que estudian, que sueñan, intelectuales de ley, artistas de primera, padres y madres que trabajan y que tienen esperanza, activistas y defensores que luchan en un país con gente que vibra, que vive , que sigue siendo feliz a pesar de los pesares, un país con mexicanos que no se rajan y se la rayan a diario a mucha honra y por la buena. Todos ellos, como yo, estarán pendientes.

Esperamos que hable con las víctimas con las que nadie habla y sobre todo esperamos que usted les ponga atención y les escuche porque nadie les escucha.

Sinceramente yo le pido que a los que tienen cuentas pendientes , a los que son responsables del laberinto de violencia en el que está inmerso el país, a ellos por favor dígales sus verdades. Hábleles bien fuerte, no se toque el corazón.

Por favor Papa Francisco, no nos decepcione ya estamos hartos de tantas decepciones.

Gabriela Sotomayor.
Ginebra, Suiza, 12 de febrero de 2016.

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