Decepciona el silencio de la ONU sobre el muro de Trump

9-02-2017

Dos-puntosCorresponsales de ONU en Ginebra hemos expresado serias preocupaciones por la falta de una voz crítica y contundente de Naciones Unidas sobre la orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos Donald Trump sobre la construcción del Muro en la frontera con México y la posible deportación de unos tres millones de inmigrantes irregulares considerados «criminales».

Hasta hace unos días el secretario general de la ONU António Guterres se pronunció sobre el decreto anti-inmigrante firmado por Trump y le pidió que retire la medida que impide el ingreso a Estados Unidos de refugiados y ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, estimando que esas medidas no evitarán la llegada de terroristas al país.

Sin embargo, en sus declaraciones a la prensa en Nueva York, Guterres no habló sobre el Muro que pretende construir Trump en la frontera con México, sobre lo que simboliza y sobre el peligro que corren millones de mexicanos que se encuentran en territorio estadounidense en situación irregular.

Me he cansado de preguntar  en varios briefings en Ginebra, sede europea de la ONU y sede de organismos como ACNUR, OIM y ACNUDH, sobre las reacciones de la ONU hacia « el Muro de Trump », decisión que va en contra del espíritu de la organización y de los principios que la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario defienden.

Al cuestionar a la jefa de comunicación de la ONU sobre si el secretario general había hecho una declaración pública sobre dicho Muro ella se limitó a decir: «Hay una nueva administración en los Estados Unidos y una nueva administración en la ONU, y es necesario que construyamos una relación de confianza». 

Asimismo, remitió a los periodistas a lo dicho por el portavoz de Guterres en ruedas de prensa en Nueva York sobre el tema, pero en realidad, quien fuera el titular del ACNUR ha sorprendido por su silencio. Sobre todo porque durante su gestión en el ACNUR solía ser un fiero defensor de los derechos de los refugiados, los desplazados internos y los migrantes.

«¿El Secretario General tiene una posición moral con respecto a la construcción de muros entre los países para retornar a los inmigrantes y refugiados procedentes de dichos países?» , preguntó un periodista en un encuentro con la prensa en Nueva York.

 

En respuesta, Stephane Dujarric portavoz del Secretario General de la ONU contestó:

“La posición de la ONU aboga por la gestión del flujo de los refugiados y los migrantes de acuerdo con el derecho internacional y respetando plenamente las obligaciones internacionales’’, dijo sin mencionar el Muro de Trump.

“El sistema de las Naciones Unidas, especialmente en el último año, ha llamado a adoptar un pacto mundial sobre estos temas de movimiento masivo de personas”, agregó Dujarric sin hacer referencia directa al nuevo gobierno de Washington.

Por otra parte, cuando le pregunté al portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) Leonard Doyle sobre el tema me contestó con evasivas, frases cortas y poco críticas, lo que contrasta con lo expresado sobre la actitud de algunos países de la Unión Europea con respecto a la crisis de refugiados sirios, cuestión que han condenado de manera severa en varias ocasiones.

Doyle dijo que la OIM hasta el momento no se había pronunciado sobre la construcción planeada de un muro fronterizo entre los Estados Unidos y México. Así tal cual.

«Estados Unidos no es el único país en el mundo que controla su frontera con entusiasmo. En general, la OIM cree en puentes y no en paredes», dijo con cierto sarcasmo Doyle asegurando que cuando Trump emita una orden ejecutiva para deportar a migrantes irregulares a México será el momento para condenarlo y hacer declaraciones. Esto es decepcionante, porque sus palabras llegarán demasiado tarde.

En este sentido llama la atención el comunicado del ACNUR sobre el anuncio del gobierno de Estados Unidos de su intención de construir un muro en su frontera con México.

«ACNUR ha tomado nota del anuncio del Gobierno de Estados Unidos de su intención de construir un muro en la frontera con su vecino, México. ACNUR seguirá de cerca el impacto de esta decisión para las personas que buscan refugio en los Estados Unidos. ACNUR seguirá participando activa y constructivamente con el Gobierno de Estados Unidos como lo hemos hecho durante décadas», refiere el organismo y la cita es textual. 

«En un momento de enormes necesidades para la protección de los refugiados, esperamos que los EE.UU. continuará su importante papel de liderazgo y larga tradición de proteger a las personas que huyen de conflictos y la persecución «, cita el breve y sutil comunicado del ACNUR cuyo mandato es defender los derechos de las personas que se han visto obligadas a dejar su hogar.

En ningún momento el ACNUR ha cuestionado de manera frontal al gobierno de la Casa Blanca por sus amenazas de deportar a unos 3 millones de mexicanos, lo que estaría en clara violación de tratados internacionales como la Convención de Refugiados y el Convenio de la ONU sobre Derechos Civiles y Políticos de los cuales el país liderado por Trump es signatario. 

Llama la atención que portavoces que en el pasado han ​condenado​ de forma dura a países como Hungría por la crisis de refugiados en Europa y a tantos otros gobiernos por serias violaciones de derechos humanos como Rusia, Corea del Norte, China, Burundi, Arabia Saudí, Irán, Venezuela o Siria (por mencionar algunos), en los últimos días huyen de los periodistas y evaden el tema Trump. Escenas de las que he sido testigo y que sinceramente dejan muy mal sabor de boca y provocan desánimo porque la misma ONU se va dejando secuestrar por las amenazas que ha hecho Trump de retirarle su apoyo financiero.

Cada año, los Estados Unidos otorgan aproximadamente 8.000 millones de dólares en pagos obligatorios y contribuciones voluntarias a las Naciones Unidas ya sus organizaciones afiliadas. La mayor parte de este dinero – alrededor de $ 3 mil millones este año – va a los presupuestos regulares y de mantenimiento de la paz. También contribuye a pagar los sueldos del personal.  

Lo más grave sería que Trump como el líder de la potencia mundial que más contribuye al organismo y acostumbrado a hacer transacciones a su favor basado en su poder económico, trate de imponer su propia agenda y dictarle el rumbo a la ONU siguiendo sus propios intereses.

Ahora más que nunca la ONU, compuesta por 193 miembros incluyendo a Estados Unidos, tiene que sacar la casta y enfrentar a Trump si no quiere caer en el descrédito, en la falta de credibilidad y en la más absoluta irrelevancia. 

Gabriela Sotomayor.
Ginebra, Suiza, 9 de febrero de 2017.

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