Naciones Hundidas: La FIFA nostra

28-11-2022

El Mundial de Qatar empezó mal, está salpicado de sobornos, corrupción y está manchado con la sangre de migrantes que tuvieron que trabajar en condiciones de esclavitud y que perecieron por el calor extremo del verano. Todo para celebrar la fiesta del futbol, “el juego del hombre”, así literal, porque las mujeres qataríes son invisibles.

En 2010 Joseph Blatter, el decentísimo presidente de la FIFA, anunció que Rusia sería sede del Mundial en 2018 y Qatar en 2022.

¿Cómo es posible que un país minúsculo, que no es futbolero, en el que los derechos de la mujer son pisoteados, en donde abusan de migrantes, discriminan al colectivo LGBTI, con duras restricciones al consumo de alcohol, en donde las parejas no pueden hacerse arrumacos en la calle y con un clima acuciante, haya ganado la sede? Pues aquí estamos, con todo y cambio de fechas.

En mayo de 2015, desperté con la noticia de que en la ciudad suiza de Zúrich, sede de la FIFA, habían detenido en la madrugada a varios de sus funcionarios hospedados en un hotel de lujo. La policía, con las órdenes de aprehensión en mano y las llaves de sus cuartos, los sorprendieron en pijama, ninguno tuvo tiempo de huir. Cayó el bombazo.

El Ministerio de Justicia de Suiza confirmó la detención de altos responsables de la FIFA por cargos de corrupción : Jeffrey Webb, Eduardo Li, Julio Rocha, Costas Takkas, Eugenio Figueredo, vicepresidente de FIFA, Rafael Esquivel y José María Marín, también fue imputado Nicolás Leoz, ex titular de la Conmebol.

El fiscal reveló que Suiza investigaba sobre las adjudicaciones de los Mundiales de Rusia y Qatar, además de 53 relaciones bancarias sospechosas por lavado de dinero. En junio de 2015 en el Congreso de la FIFA, a pesar del escándalo, Blatter fue reelegido para su quinto mandato. A los pocos días, renunció.

Días después, Blatter habló con la prensa a pesar del anunció de su retiro y cuando anunciaba reformas a la FIFA, de repente lo interrumpió un hombre, Simon Brodkin, comediante británico, se acercó al estrado y le aventó a Blatter un fajo de billetes que voló por todo lo alto. Dijo que para conseguir la sede del Mundial ¡en Corea del Norte para 2026! El chiste se cuenta solo, las fotos son icónicas, verlo en vivo fue un placer. Qué carcajadas.

En 2016, Gianni Infantino fue elegido presidente de la FIFA y fue reelegido hasta 2023. ¿Por qué no retiró la copa a Qatar por los escándalos de corrupción y las condiciones miserables de los trabajadores? ¿Por qué no le retiró la copa a Rusia después de la anexión de Crimea?, ¿Cómo es posible que la FIFA siga haciendo negocios sin despeinarse?

La pasión del futbol y la mafia del negocio es enorme, pero precisamente por eso los aficionados deben exigir transparencia.

Es muy penoso lo que está pasando con el futbol. En Europa no transmitieron la desangelada ceremonia de inauguración en señal de protesta, pero lo que sí se vio fueron las fotos de la primera fila de la ignominia: El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani quien tuvo el descaro de celebrar “la diversidad”, Infantino que según esto se siente migrante y discriminado por sus pecas y el príncipe saudí Mohamed Bin Salmán presunto instigador del brutal asesinato del periodista Jamal Khashoggi, descuartizado en el consulado de Estambúl.

Justo el día en que Arabia Saudita celebraba la victoria contra Argentina, la Oficina de la ONU para Derechos Humanos acusó 144 ejecuciones en el país este año, “una decapitación diaria desde el 10 de noviembre por delitos relacionados a las drogas”. Pero ahí estaba Infantino viendo el show, pensará que por llorar ante las cámaras por ser niño pelirrojo, estará disculpado.

En Qatar a pesar de la censura ha habido expresiones de protesta. El equipo alemán se tapó la boca, los ingleses se arrodillaron, los iraníes no cantaron su himno por la represión letal en las manifestaciones de su país. La gente encontrará su modo de reclamar. La tendrán que escuchar.
La FIFA se hunde en el estiércol de la corrupción, la ignominia, el soborno y la ambición. No cabe duda de que, mientras haya futbol, habrá negocios, habrá descaro, habrá olvido, habrá afición y habrá Mundial. El requisito es simple para los dirigentes de la FIFA Nostra: tantita vergüenza.

Gabriela Sotomayor, Ginebra, Suiza.
Para EjeCentral.