Naciones Hundidas: «Temo por mi vida»

31-01-2022

“Temo por mi vida”, le dijo la periodista Lourdes Maldonado al presidente Andrés Manuel López Obrador en una mañanera de marzo de 2019 que hoy parece lejana. El domingo pasado fue asesinada en Tijuana, al filo de las 7 de la noche, frente a su casa, momento en el que temía sufrir una agresión.

Es probable que el crimen quede en la más absoluta impunidad, tal como es el caso de la gran mayoría de los asesinatos de periodistas en México. La libertad de expresión pende de un hilo.

Maldonado estaba bajo la protección del Sistema Estatal de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas de Baja California cuyas autoridades sabían de las amenazas contra ella, como por ejemplo, un balazo en el parabrisas de su auto, entre algunas otras. También estaban al tanto del pavor que tenía de un ataque a esa hora maldita al llegar a casa. No sirvió de nada.

Unos días antes de su muerte Lourdes participó en una vigilia realizada en Tijuana por la muerte de Margarito Martínez. Sin saberlo, también rezaba por ella misma.

El 24 de enero AMLO dijo que su gobierno estuvo en comunicación con ella “porque no era un asunto de amenazas, de violencia. Se le ayudó y garantizó que su demanda fuese atendida, incluso había ganado ya su demanda”.

Lo que ella necesitaba y lo que estaba pidiendo a gritos era protección, no sólo a nivel estatal, sino federal. Una periodista que tuvo el valor de denunciar frente al Presidente y en cadena nacional a Jaime Bonilla, amigo de AMLO, que sería gobernador de Baja California, estaba hablando muy en serio.
Cuando un periodista o defensor de derechos humanos confiesa amenazas o temor por su vida hay que creerle, documentar las amenazas, investigar y activar de inmediato un mecanismo de protección.

El ejemplo más emblemático de protección por un trabajo periodístico es el del italiano Roberto Saviano, autor de Gomorra en el que denunció todo el teje y maneje de la camorra en Nápoles. Lo conocí en un viaje que hizo a Ginebra. Tiene vigilancia constante, 24/7, de la que confesó estar harto. Sigue vivo. Cuando la protección es efectiva, funciona.

En México el Mecanismo de Protección Federal sirve de excusa al gobierno en turno para justificar que hace algo en favor de los periodistas amenazados, pero no ha sido bien implementado según estándares internacionales y además la 4T tuvo la idea genial de recortarle fondos. Prácticamente lo eliminó.

Un colega inscrito en dicho mecanismo me dijo que tenía miedo porque los que estaban encargados de protegerlo sabían todos sus movimientos y podría ser un arma de doble filo.

Es imperativo que la investigación que lleve a cabo el fiscal especial sea pronta, exhaustiva, transparente e independiente

para saber quién mató a Maldonado y por qué. Al igual que es necesario esclarecer los asesinatos de Martínez y de José Luis Gamboa Arenas en Veracruz.

Asimismo, aclarar los crímenes de 35 comunicadores ejecutados, más el destino de dos desaparecidos en lo que va de este sexenio. Son las víctimas del gobierno de AMLO. Le guste o no.

En el observatorio de la UNESCO que documenta los asesinatos de periodistas en todo el mundo, en ningún caso de los perpetrados en este sexenio la 4T proporciona información en la que se admita que estos crímenes hayan sido producto de la actividad periodística de las víctimas, no hay sentencias, la información que someten es del 18 de junio del 2020. Es inadmisible.

En varias ciudades del país cientos de colegas se manifestaron indignados por el peligro que significa revelar la verdad, denunciar o criticar. La libertad de expresión se hunde y se asfixia en una interminable ola de violencia.

El periodismo, piedra angular en una democracia, está en riesgo. Si no hay castigo a los culpables ningún mecanismo es suficiente.

AMLO tacha de “zopilote” a cualquiera que señala la impunidad generalizada de estos delitos. Los nombres de todos los colegas asesinados quedaron grabados frente a una oscura y abandonada Secretaría de Gobernación. Como dice Vivir Quintana: “No olvide sus nombres Sr. Presidente”.

Exigimos justicia y garantías para trabajar. Soy periodista y zopilota. A mucha honra.

Gabriela Sotomayor, Ginebra, Suiza.
Para Eje Central.